Ser transexual en América Latina: una condición de alto riesgo

Noviembre 12, 2008

Por Hernán Bonomo

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Pocos problemas de discriminación, violencia y marginación son tan desconocidos para la mayoría de la gente como los padecidos por las personas transexuales en casi todos los países de América Latina. Aún cuando sus organizaciones han conseguido recientemente importantes avances en legislación en cuanto a reconocimiento del cambio de identidad, la caricaturización en la manera en que los medios de comunicación habitualmente reflejan a las personas y comunidades trans solamente contribuye a ocultar realidades de discriminación, violencia sistemática–y en varias ocasiones muerte–que miles de jóvenes padecen en la región debido a su identidad sexual y de género.

El pasado 30 de Abril, Idebate.ñ tuvo la oportunidad de conocer las experiencias de dos reconocidos activistas trans, a través de un evento realizado en la sede del Open Society Institute (OSI) de Nueva York. El motivo del evento, organizado por la Comisión internacional de Gays y Lesbianas por los Derechos Humanos (IGLHRC), con el auspicio del Programa de Salud y Derechos Sexuales (SHARP) de OSI, fue reconocer el trabajo realizado por Andrés Rivera Duarte y Maria Belén Correa en la promoción de los derechos humanos de las personas transexuales en América Latina. Los relatos de Andrés y Maria Belén revelaron los incontables obstáculos y la violencia que padecen las personas trans no solo en Chile y Argentina—de donde son respectivamente—sino también en muchos de los países de la región. Estos obstáculos se multiplicaron para ellos cuando a su condición de minoría sexual añadieron su activismo social. “Mi familia siempre me apoyó en mi condición de trans; lo que mi mamá no me perdona es haberme convertido en activista” asegura María Belén un poco en broma, otro poco en serio. Maria Belén enfatiza de esta manera el carácter dual del reconocimiento social respecto a los trans. Si bien se puede argumentar que en muchos casos existe una aceptación, curiosidad e incluso simpatía por parte de la gente reflejada en parte en el tratamiento de los medios de algunas celebridades trans, lo cierto es que el límite se encuentra claramente a la hora de su reconocimiento como pares, con derechos iguales al resto de la sociedad. La evidencia de esto es el duro tratamiento institucional hacia los y las trans dedicadas al activismo social—en particular por parte de la policía y la justicia–y la casi total invisibilidad de sus causas y realidades en los medios de comunicación masivos.

Maria Belén vivió en persona esta diferencia; al poco tiempo de comenzar su activismo en 1993, a través de la asociación de travestís, transexuales y transgénero de Argentina (ATTTA)–que ella misma fundó–comenzó a recibir amenazas e intimidación, no solo contra ella, sino contra todas sus compañeras de organización y su familia. En su presentación en Nueva York explicó que los edictos policiales o códigos contravencionales de la ciudad de Buenos Aires, y toda la trama de normas locales contra los llamados “delitos de menor cuantía” vigentes en muchas partes del país, hacen de las personas trans un blanco fácil para la policía. Aquellas dedicadas al trabajo sexual constituyen especialmente una fuente sencilla de recaudación mediante sobornos o “coimas” por parte de la policía. En cuanto surgen reclamos organizados en contra de estos abusos, comienzan las amenazas, que en muchos casos se concretan en maltrato, golpizas y a veces la misma muerte–“En plena democracia, yo sufrí golpizas por parte la policía en los calabozos que utilizaron en mi país durante los años de la dictadura, y la muerte de algunas de mis compañeras.

En algún sentido, Maria Belén fue afortunada. Aunque el precio que pagó fue el exilio, las amenazas contra ella y su familia no se concretaron. Tras la publicación de una nota acerca de ella en una conocida revista para mujeres de la Argentina, una serie de amenazas a través de cartas y llamadas telefónicas hizo que aprovechara una oportunidad de trabajo en el Brasil para pasar unos meses fuera de la ciudad. Tras su regreso a Buenos Aires, un episodio sucedido en 2001 le hizo tomar la decisión de exiliarse. Un llamado telefónico en el que no solo la amenazaron a ella y su familia, sino que también describieron en detalle las ropas que ese día vestían dos integrantes de su familia le demostraron la seriedad de la situación. Sin opciones, casi con lo puesto decidió irse, y dos semanas más tarde estaba solicitando asilo político en los Estados Unidos.

Una vez allí, Maria Belén comenzó un proceso de cuatro años para conseguir el asilo político, solicitado en base a la persecución personal a la que ella y su familia fueron objeto debido a su trabajo como activista, y la falta de garantías mínimas de seguridad para poder continuar residiendo en su país. Maria Belén se convirtió así en la primera ciudadana argentina exiliada desde el reestablecimiento de la democracia en 1983. “Lo paradójico del asunto es que mientras yo estaba tramitando el asilo político, la Argentina—Buenos Aires en especial—se convirtió en un destino predilecto para el turismo gay mundial” indicó con ironía en un momento de su presentación en OSI, que al igual que la de Andrés, señaló las diferencias en cuanto a reconocimiento e integración social de las comunidades gay y lesbianas respecto a los trans en ambos países: “Nos resulta difícil encontrar cobijo dentro de las redes de organizaciones gay y lesbianas de Chile; tenemos distintas prioridades, y nuestro lugar allí seria lo más marginal dentro de lo marginal…” graficó Andrés.

Una parte sustantiva del activismo de las organizaciones trans es la lucha por el reconocimiento de las personas de acuerdo a su género de opción en lugar del género de nacimiento. Tal es el caso de Andrés Rivera Duarte en Chile, que a pesar de haber nacido con el cuerpo de una mujer, siempre se sintió hombre. Asumir su condición trans le costó trabajos y amistades, pero su identidad siempre fue insoslayable—“Yo nací en un cuerpo equivocado. No es que uno se haga en el camino o que te violaron cuando niño. Significa que tu cerebro se formó con identidad masculina.

matri_gr.gifTras pasar por una profunda depresión, agravada por la pérdida de apoyos familiares, de amigos y la falta de trabajo debido a su identidad, Andrés comenzó su camino como activista, fundando la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad de Chile que actualmente preside. Tras un largo y doloroso proceso legal, finalmente consiguió un fallo favorable por parte de la justicia respecto a su reclamo de cambio de identidad. Su caso, inverso al de Maria Belén (Andrés es un hombre nacido con el cuerpo de una mujer) presenta dificultades adicionales en cuanto al procedimiento de cambio de identidad. Esto se debe a que uno de los requisitos establecidos por la ley Chilena para el cambio de género es que el solicitante se someta a las cirugías de cambio de sexo—histerectomía, mastectomía y faloplastía en un caso, y vaginoplastía en el otro—que en el caso de Andrés implicaba la faloplastía, cirugía que no se practica en Chile. El requisito era por lo tanto imposible de cumplir para él, ya que los costos de someterse a la cirugía en el extranjero estaban fuera de su alcance.

El tribunal interviniente de la ciudad de Rancagua, donde Andrés reside, falló a su favor y autorizó finalmente el cambio de identidad sin requerir faloplastía. Sin embargo, llegar a esta instancia significó para él pasar por un largo y doloroso proceso médico-legal, que incluyó exámenes vejatorios practicados por el “Instituto Medico Legal”–en la practica una violación mediante instrumentos clínicos—y fotografías de sus genitales, violando su más elemental derecho a la privacidad, todo esto para que el informe del MEDICO LEGISTA diga que la APARIENCIA DE ANDRES ES MASCULINA, algo que es visible inmediatamente..

Este proceso forjó la voluntad de Andrés, y su compromiso como activista por los derechos de las personas trans, y espera que su experiencia sirva para que los miles de jóvenes y adultos–Chilenos y de toda América Latina en su misma situación–no tengan que pasar por lo mismo que él padeció.

En enero de 2008, Andrés estrenó su flamante carné de identidad para casarse legalmente con Rosita, su pareja y fiel compañera en la lucha por los derechos de las personas trans.

La lucha contra la discriminación y por el reconocimiento

A partir de la presentación por parte de la delegación del Brasil del Anteproyecto de Convención Interamericana contra el Racismo y Otras Formas de Discriminación e Intolerancia, incluyendo la prohibición de discriminar por orientación sexual, un grupo de organizaciones activistas por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero travestís e intersex (LGBTTTI) comenzó a trabajar de manera conjunta para promover una mayor participación de estas comunidades en la Organización de Estados Americanos (OEA). Introducir estos temas en la agenda interamericana es muy importante, ya que las recomendaciones de la OEA hacia los países miembros contribuyen en gran medida a la creación de marcos legales para penalizar prácticas discriminatorias en los países del continente. Este trabajo conjunto incluye una red de grupos muy diversa en términos de edades, identidades (de género y étnicas, entre otras) y experiencia en el activismo, pero al mismo tiempo muy pareja en cuanto a su compromiso y su disposición a construir con los otros y las otras.

Algunas de estas organizaciones participaron en la 37ma sesión de la Asamblea General de la OEA, que se realizo en Panamá en Junio de 2007, e incluyó una presentación de Andrés en el Diálogo Informal de la Sociedad Civil con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. En su presentación, Andrés resume uno de los aspectos fundamentales del trabajo llevado a cabo por el activismo trans para reafirmar su lugar dentro de la sociedad; trabajo que los une de manera inextricable a todas aquellas comunidades que padecen discriminación y marginación:

    “Nuestra diversidad, que es un aporte a la riqueza de la humanidad, en lugar de ser celebrada es castigada a través de múltiples formas de discriminación y violencia que restringe nuestros derechos y su goce pleno. En todos los países del hemisferio, la policía es dueña y verdugo de nuestras vidas. Para ser legalmente validados como hombres transexuales, primero nos violan mediante exámenes médicos vejatorios, y como mujeres transexuales, nos esterilizan. Cuando mostramos que como mujeres deseamos sexualmente a otras mujeres, nos someten a tratamiento psiquiátrico, y como hombres que amamos a otros hombres, nos asesinan. Si nacemos intersex, se nos mutila. En muchos casos, estas situaciones son avaladas por sistemas legales que fomentan la crueldad, la represión, la violencia y discriminación basadas en la orientación sexual, identidad y expresión de genero…”

Esta lucha, que personas como Andrés, Maria Belén y tantos otros llevan a cabo valerosamente, no es otra que la lucha por la plena vigencia de la declaración universal de los derechos humanos.

Haz click aqui para ver el video completo de la presentación de Andrés Rivera Duarte en la Asamblea General de la OEA.

Para informarte más acerca del trabajo que realizan las organizaciones de activismo LGBTTTI, visita las siguientes páginas Web:
- Organización de transexuales por la dignidad de la diversidad
- Red de Latinoamérica y el Caribe de personas trans (LACTRANS)
- Trans NY empowerment

- International Gay and Lesbian Human Rights Commission
- Asociacion Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA)
- Convención Interamericana contra el Racismo y Otras Formas de Discriminación e Intolerancia (Texto completo)

One Response to “Ser transexual en América Latina: una condición de alto riesgo”

  1. maría jesúson Julio 10th, 2008 4:29 pm

    Creo que el artículo está muy bien escrito y documentado.
    Es verdad que en Argentina son tratados como ciudadanos de 2da. o de 3era. los trans, se los discrimina social y laboraqlmente.
    Me parece muy valiente el escrito.
    Muchas gracias

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