Latinoamérica, becas de postgrado e inversión estratégica: Las dos caras de la moneda.

Septiembre 8, 2008

Por Diego Bernardini

Hace unos días tuvo lugar en Salamanca la entrega anual de los certificados a los becarios del Programa de Becas de Postgrado Universidad de Salamanca – Banco Santander. En esta ocasión, el Paraninfo de una de las tres universidades más antiguas de Europa se vistió de gala para recibir al Presidente de Honduras, a los Príncipes de Asturias y a una larga lista de funcionarios, diplomáticos y académicos. En su discurso, el rector Alonso, cosechó un caluroso y sonoro aplauso, especialmente entre los estudiantes que estábamos allí. Alonso fue elegido con un claro y firme apoyo estudiantil, que se hizo muy manifiesto entre la comunidad latinoamericana del estudiantado.
Como estudiante beneficiario de distintos programas de becas siempre consideré que ésta era una forma de inversión estratégica; una forma de apostar para quienes, ejerciendo un poder de decisión política, piensan en el futuro de su sociedad en términos de futuros socios estratégicos.

Permítanme hacer un ejercicio de reflexión en base a algunas afirmaciones del discurso del Rector. Alonso dijo: “Van a volver a sus países para liderar el progreso y el destino de sus naciones”. Es muy cierto. En estos programas de cooperación mutua, se forman los futuros “decisores” de muchos países de América Latina. Hay muchos ejemplos de ex alumnos que han sido jueces, ministros y hasta presidentes, aunque también hay economistas, médicos o investigadores que, desde el anonimato, contribuyen y han contribuido a la mejora de sus países como también afirmo el Rector.
La creación y el seguimiento de redes deben formar parte del “después”, una vez finalizados estos programas. Aún hoy en España se dilapida este recurso humano de jóvenes talentos surgidos de sus mejores universidades y amparados por programas financiados por el gobierno nacional. ¿Qué posiciones ocupan los ex becarios MAE-AECI (Ministerio de Relaciones Exteriores-Agencia Europea de Cooperación Internacional), uno de los más prestigiosos y exigentes programas de España? Este capital social que se pierde año a año supone perder oportunidades en un mundo tan competitivo con el actual.

Hoy, España goza de plena salud como nación en términos sociopolíticos y es rica en términos económicos, lo que no es novedad. Sin embargo, hoy España también envejece en términos demográficos. Enfrente, se encuentra una América Latina joven y pobre, pero dispuesta al trabajo. Esta situación actual configura a España como un puente natural entre estas dos márgenes, una posición geopolítica seguramente envidiable para muchos de sus vecinos comunitarios.
Sería esto tal vez a lo que se refería el discurso de nuestro Rector cuando afirmaba: “Si España no vuelca todas sus energías, sus recursos y su pasión en sus países, no serán Uds. una generación perdida, lo seremos nosotros”.
España, con su memoria de pobreza reciente, contribuye a través de sus programas de becas a que lo aprendido aquí puede aplicarse allá, y esto no es caridad, es transferencia de conocimiento y tecnología.

Un país invierte como cualquier inversor en distintas plazas, algunas con más riesgo que otras. Lo que no se puede permitir un país es invertir sin valorar la proyección y potencialidad de una plaza como lo es el conocimiento. Una política institucional no puede ni debe tener dos caras como una moneda.

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