Experiencias Juveniles de desarrollo comunitario en PERÚ

Febrero 24, 2008

Experiencias Juveniles de desarrollo comunitario en PERÚ

Por Mike Wissner

Durante dos años, Cañaveral, un pueblo de 80 familias fue mi hogar. Cañaveral está ubicado al norte de Perú, en el Departamento de Tumbes.
Allí trabajé como Voluntario del Cuerpo de Paz, una organización que promueve el desarrollo social, perteneciente al gobierno de Estados Unidos. Mi trabajo se orientó hacia proyectos de sensibilización y acción ambiental; sin embargo, mi trabajo junto a los jóvenes fue parte fundamental y, por cierto, la que arrojó mayores resultados e impacto. Además, los jóvenes con que trabajé me enseñaron una lección inolvidable: la juventud es clave en todo proyecto de desarrollo.
Cañaveral es un pueblo típico en su área. La región se caracteriza por su ecosistema frágil de bosque seco, que sólo existe en el norte de Perú y el sur de Ecuador. Por eso, el gobierno de Perú creó el Parque Nacional Cerros de Amotape que alberga a Cañaveral en la zona de amortiguamiento. En esta región la falta de agua impide desarrollar sistemas extensivos de agricultura, por lo que la mayoría de los habitantes se dedica a la ganadería. Como en muchas zonas de Sudamérica, allí la juventud trabaja activamente junto a sus padres, llevando adelante responsabilidades y quehaceres en la casa y el campo.
Observar esta realidad me alentó a intentar formar un grupo de líderes juveniles para organizar actividades capaces de involucrar activamente a los jóvenes en el desarrollo de su comunidad. De esta forma, me acerqué a la Defensoría Municipal de Niños y Adolescentes (DEMUNA) para invitarla a participar y sostener el proyecto; la defensoría se mostró entusiasta. Así, junto a colegas de la municipalidad distrital y representantes de DEMUNA, decidimos poner en marcha una serie de actividades orientadas a los jóvenes del colegio secundario de Cañaveral. Nuestro objetivo era ofrecerles una actividad concreta, una razón para invitarlos a sumarse y participar. Tras solicitar el permiso a la Dirección del colegio, organizamos un Día de Juegos cuyo propósito último era, en realidad, identificar jóvenes con dotación de liderazgo para conformar el grupo. También convocamos la colaboración de la comunidad en general, que aportó globos, cucharas, costales y premios. Conseguimos también un equipo de sonido para el evento. Cada clase conformó un equipo; cuando comenzamos las actividades, los estudiantes se mostraron tímidos. Hacia el final, estaban sumamente emocionados, algo que expresaron en gritos de aliento a sus compañeros. Aprovechando ese clima entusiasta, solicitamos la designación de dos líderes por cada sección, una mujer y un varón, para representarlos en el nuevo Club de Jóvenes de Cañaveral. Así nació nuestro grupo.
Seguidamente, acordamos día y hora para reunirnos semanalmente los miembros del Club. A este fin, obtuvimos permiso para utilizar la biblioteca del colegio. Como en la jornada de juegos, al principio los jóvenes se mostraban callados y reticentes a compartir ideas durante las reuniones. Sin embargo el grupo planificó actividades para el beneficio de la juventud, como torneos deportivos y juegos juveniles. Después de cada actividad los jóvenes del grupo evaluarían el evento, llenando un pequeño cuestionario anónimo. Poco a poco iban abriéndose y aprendiendo como es trabajar en grupo. También, reunión tras reunión fueron sumándose otros estudiantes interesados que pedían su participación con nosotros.
Decidimos entonces aprovechar dicho interés y participación para diseñar e implementar actividades de corte educativo. Les propusimos organizar una charla sobre liderazgo, con participación de los profesores. En equipo, se pusieron de acuerdo y empezamos los preparativos. La charla incluyó actividades de liderazgo, organización, y eficacia en la búsqueda de metas grupales. Con una extendida participación de jóvenes, docentes y la Dirección de la escuela, la charla arrojó excelentes resultados. Fue la primera vez que estudiantes de Cañaveral recibieron una charla para fortalecer capacidades profesionales. Desde entonces, el Club se volvió más activo, organizando diversas jornadas; por su parte, los profesores del colegio, muchos de los cuales no habían participado antes, comenzaron a brindar un progresivo apoyo, semana a semana.
El Club de Jóvenes de Cañaveral se convirtió en un buen ejemplo de la importancia de la juventud dentro de la comunidad. Durante mi tiempo en Cañaveral, el proyecto principal gestionado en el marco del programa del cual participaba, fue el establecimiento de un sistema de manejo de residuos sólidos; allí, el Club de Jóvenes jugó un papel clave en los primeros estadíos del proyecto. Para poder establecer el sistema, era necesario, en primer lugar, realizar tareas de limpieza del pueblo. Pensamos en organizar el Día de Limpieza, aunque no sabíamos cómo promocionarlo de manera eficaz. Convocamos a la juventud; jóvenes que habían participado conmigo en clases de educación ambiental grabaron un video spot explicando y promocianando el Día de Limpieza. Lo trasmitimos a través del canal municipal; la actividad, finalmente, convocó a una cantidad impresionante de pobladores. Recuerdo que un colega me comentó que, de haber sido el video responsabilidad de los adultos de la comunidad, probablemente la mitad de la población no hubiera participado, debido a divisiones políticas.
Otra actividad de la cual formé parte fue el dictado de clases de computación básica para jóvenes. Fue increíble constatar cómo las habilidades de los jóvenes mejoraban cada semana. Algunos nunca habían tocado una computadora antes; tras pocas semanas, navegaban Windows y construían documentos sin ayuda. Cada lección terminaba en un producto concreto que los estudiantes llevaban a sus casas para compartir con sus padres. Antes de terminar el primer ciclo de clases, algunos padres y madres se acercaron a preguntar si podían asistir también.
Los ejemplos aquí desarrollados, muestran por qué incluir a la juventud es clave en el campo del desarrollo comunitario. El Club de Jóvenes creó un espacio organizado para vincular a la juventud con la comunidad. En el proyecto de residuos sólidos, la neutralidad de la juventud ayudó a unir a la comunidad en pos de una causa de bien común. Además, los aprendizajes de los jóvenes durante las clases de computación impulsaron el deseo de superación de sus padres.
Pasados dos años, un nuevo voluntario participa en la continuación de cada uno de estos proyectos en Cañaveral. Cuando me pidió un consejo sobre cómo empezar respondí: “Trabaja con los jóvenes.” Los tres ejemplos de Cañaveral, son hoy proyectos exitosos debido a la participación de la juventud. Dentro del campo del desarrollo comunitario, es imperativo pensar un lugar para cada uno de los grupos sociales, incluyendo, por supuesto, la forma como los jóvenes pueden contribuir a las mejoras en sus comunidades. Sin duda, tal es una de las lecciones más importantes que me llevo de mi tiempo en Perú y, creo, debería repetirse en cada una de las personas comprometidas con el desarrollo comunitario.

Video del Dia de Limpieza, producido por el Club de Jóvenes de Cañaveral:

HISTORIA DE CÉSAR

Indiscutiblemente, los jóvenes que habitan ciudades enfrentan muchas problemáticas particulares de un contexto urbano: pandillas, drogas y alcohol, entre otras presiones que provienen de la sociedad. Sin embargo, eso no significa que la juventud del campo no tenga preocupaciones. La falta de ejemplos positivos de jóvenes puede afectar negativamente a la juventud. En buenos ejemplos, la juventud puede ver posibilidades concretas para superarse.
César tiene 27 años y trabaja con el Club de Jóvenes de Cañaveral desde sus orígenes. Siempre había querido trabajar con los jóvenes pero nunca había quien lo apoyase. Es que, hace más de cuarenta años, tuvo lugar una migración global sin precedentes desde las zonas rurales a las urbanas. Debido a la industrialización y el rápido crecimiento de las ciudades, la mayoría de los jóvenes adultos se trasladaron a la ciudad. César es uno de los pocos que eligió quedarse en su pueblo. Trabaja en un negocio propio y, durante su tiempo libre, se dedica al Club. Durante las reuniones del club los jóvenes hablan poco hasta tanto César empieza a animarlos. Cuando el Club forma grupos de trabajo, todos quieren trabajar con él.
El trabajo de César, ejemplo del rol clave que los jóvenes adultos juegan en el campo, es una historia importante que representa cómo un joven adulto puede ayudar a la juventud de su comunidad. La presencia y participación de jóvenes con dotes de liderazgo es esencial para movilizar a otros jóvenes a involucrarse en proyectos o actividades que trascienden sus actividades cotidianas. César es una pieza clave para el éxito de las actividades del Club de Cañaveral; en él, los jóvenes encuentran un estímulo para la búsqueda de oportunidades en su propio pueblo.

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