TALLER DE REFLEXIÓN: LA DISCRIMINACIÓN Y EL GENOCIDIO

Marzo 4, 2008

LA TORRE DE BABEL
Por: Nora Papajorge / Programa Sur

“El lenguaje es antes que cualquier otra cosa, un fenómeno de sentido, en elcual algo es vehiculizado, comunicado, por o con un soporte material más omenos estructurado…La realidad existe sólo cuando ingresa en la red de significaciones instituidas e interpretadas por cada sociedad.”

–Castoriadis

A partir de este concepto, las escuelas trabajaron conformando grupos de debate para encontrar una relación entre “Violencia, construcción de sentido, autoritarismo y debate de ideas”.

Un grupo de jóvenes, armaron su estrategia de trabajo a partir de la lectura de titulares y artículos de diarios y revistas. La lectura conjunta y la reflexión, puso en evidencia el enorme caudal de noticias que reflejan un alto nivel de violencia en todo el mundo.
Lo más llamativo para los jóvenes, según lo expresado por ellos, es que la abundancia de “horrores” es tan habitual que deja de sacudirnos y conmovernos. A pesar de los actos demenciales y absurdos que reflejan algunas noticias y que no son más que el espejo de una realidad que nos toca vivir, podemos escuchar frases como “Por algo será…”.
La pregunta surgió de inmediato: ¿Qué ocurre en nuestra mente cuando los actos de violencia, agresión, discriminación, abandono y otras atrocidades dejan de conmovernos o las justificamos como parte “natural” de nuestra, deberíamos llamarla, humanidad?

Reflexión final:

Hoy por hoy, en el imaginario colectivo, la violencia se encuentra asociada de un modo excluyente al mal (encarnada en ese Otro tan distinto). ¿Pero cuál es la faz constituyente de la violencia en el aparato psíquico? Pensemos en los desaparecidos en nuestro país o en los horrores del holocausto. Hay, hoy en día, quienes al recordarlo están muy conmovidos, quienes se conmueven menos y quienes no lo hacen en absoluto. Escuchamos muchas veces a quienes dicen: “Por algo habrán desaparecido…” Otros exclaman “No es (tán) así, hay mucha exageración…”
No es real entonces, que semejante exterminio afectó a todos por igual. ¿Qué significa esto?

“Podríamos decir que, para que la violencia afecte a alguien, tiene que estar dentro de su radio de influencia, y mucha gente no estaba dentro de él. Cuando hablamos de radio de influencia, nos referimos al radio mental que hace que un grupo comparta un cierto espacio simbólico donde haya representaciones posibles de tal o cual hecho. La violencia en el territorio representacional exige una superficie sobre la que ejercerse, si ésta no existe, no hay posibilidad de dolor.”
Oscar Sotolano

La persona que dice: “por algo habrá sido”, no se identifica con esa problemática, para esa persona, ese campo representacional ni siquiera se ha constituido. Es posible que para esa persona ni siquiera existan en su mente todos aquellos que fueron violados, exterminados en campos de concentración, torturados, los hijos de desaparecidos entregados a sus torturadores y muchas otras crueldades o, mejor dicho, “espantos incomprensibles”.
Es preciso aclarar que hay sujetos que a sabiendas de lo que ocurrió, promueven la aceptación del genocidio o la desmentida.

La violencia no daña si cae en tierras desoladas. Daña las tierras (o mejor dicho las mentes) fértiles con mucha historia detrás.

¿Acaso es fácil sostener el no matarás cuando el deseo pugna por imponer la ley del talión?

No todo está permitido, no todo es posible ni todo vale, todo lo que digo y lo
que hago tiene un valor parcial, por todo ello es importante introducir la mesura como una herramienta para combatir al dogmatismo, a la verdad única, a las oposiciones binarias, para evitar construir enemigos. “Para librar
una guerra es preciso tener un enemigo. El enemigo es el Otro que comprende todo aquello que no es como yo. Otro amenazante, peligroso. La lógica binaria es una lógica paranoica, en donde el Otro pretende mi destrucción y es lo suficiente fuerte como para lograrlo”.

Los jóvenes deben educarse en un mundo que permita la posibilidad de cambio y mejora, pero no a partir de la imposición de ideas sino a la búsqueda incesante de acuerdos para erradicar tanta injusticia.
LA PALABRA debería tener el carácter de una fuerza instituyente capaz de tensionar, cuestionando aquello que se nos impone como “natural”. Develar lo paradojal de la condición humana, no significa aceptarla tal cual es sino comprenderla para poder encontrar la forma de revertir aquello que tanto daño causa.

Debemos interrogar lo ideológico para poner límite a los absolutismos pero, sin caer en el mismo dogmatismo que pretendemos cuestionar al creernos poseedores de la verdad… en definitiva, con la modestia de las pasiones verdaderas.

Cada vez que nos encontremos con nuestra propia soberbia o absolutismo, inherente a los humanos recordemos aquella Torre de Babel cuyos constructores pretendieron que alcanzara el cielo, esa soberbia, sin embargo, causó la ira de Jehová, quién interrumpió la construcción confundiéndoles las lenguas.

Sin embargo, quizás sea allí, en la disparidad de lenguas, en la riqueza del debate de ideas, en la diversidad de culturas, en la aceptación del Otro, el espacio en el que debamos refugiarnos para entender que es justamente esa multiculturalidad, la herramienta principal para construir un mundo más justo.

Algo para comentar?





Free space